Vida antes de la muerte

muerte (1)

Creo que estamos viviendo en una cultura que nos oculta la muerte, que la considera como algo que no nos alcanzará, que nos induce a pensar que vamos a vivir eternamente. Nada más lejos de la realidad. Por ello, me parece muy importante que tengamos en cuenta que la muerte forma parte de la vida.

Así pues, me parece muy interesante que conozcamos unas reflexiones, recogidas por Bonnie Ware, una mujer que durante muchos años ha trabajado en una unidad de cuidados paliativos, atendiendo a enfermos terminales. El vínculo original es:

http://www.inspirationandchai.com/Regrets-of-the-Dying.html

Pone de relieve lo que ha llamado “De lo que se arrepienten los moribundos”, que relaciona los motivos más habituales que le han expresado las personas a quienes ha prestado apoyo en los últimos momentos de su vida:

1.-“Desearía haber tenido el coraje de vivir una vida fiel a mí mismo, no la vida que otros esperaban de mí”: Se trata del lamento más habitual, pues muchas personas vivieron una vida “de segunda mano” en lugar de vivir su propia vida. Trataron de llenar las expectativas ajenas y se olvidaron de sus propios sueños.

2.-“Desearía no haber trabajado tan duro”: Lo manifiestan especialmente los hombres que han puesto en primer lugar su trabajo, antes de disfrutar de sus hijos y de su familia.

3.-“Desearía haber tenido el coraje para expresar mis sentimientos”: tanto de amor como de tristeza o enfado, bien encauzados para lograr actos adecuados a las circunstancias de la vida. Si no se ponen límites, nos invaden; si no se duele la tristeza, se enquista.

4.-“Desearía haberme mantenido en contacto con mis amigos”: los amigos, al igual que la familia, son jardines que hay que regar para que florezcan.

5.-“Desearía haberme permitido ser más feliz”: Ese es un mandato vital, sin tener miedo al cambio. La vida es cambio y quién teme a los cambios no vive la vida. Solamente sobrevive.

Cuando lleguemos al momento de enfrentarnos a nuestra propia muerte y tengamos que hacer un balance de la propia vida, será el momento de arrepentirnos si la hemos desaprovechado, ya que seguramente nos sentiremos decepcionados con nosotros mismos.

Antes de llegar ahí, conviene que nos hagamos responsables de nuestros actos y de nuestra existencia, aceptando lo inevitable, el dolor que la vida nos acarrea y que queda fuera de nuestro control pero actuando ante lo solucionable. Mientras estamos vivos, en el momento de ser conscientes de las cosas que estamos haciendo que se reflejan en la lista anterior, podemos cambiarlas y dar un nuevo rumbo a nuestros actos, cambiando las prioridades y permitiéndonos disfrutar del don de la Vida.

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