Valorar y dejar de comparar

Tener

Todas las personas que tenemos acceso a esta reflexión pertenecemos a la parte más favorecida de la humanidad. Por muchos factores:

  • Vivimos en países que tienen acceso a la tecnología de ordenadores e internet,
  • Sabemos leer y escribir,
  • Disponemos de electricidad y otros muchos servicios electrónicos, tanto en casa como en lugares públicos o compartidos como cibercafés, trabajo, casas de amigos, etc.
  • Y si disponemos de estos servicios, ello implica que tenemos casa, comida, vestido y agua corriente en la mayoría de los casos.

Además, aparte de estar vivos, tenemos a nuestra disposición una gran cantidad de ventajas que damos por supuestas cuando en realidad son privilegios de los que disfrutamos por haber nacido en la parte de la Tierra que nos ha tocado en el reparto, sin haber hecho ningún mérito especial para conseguirlo. Ni tampoco han tenido ningún demérito las personas que han nacido en los lugares más inhóspitos, peligrosos o perjudiciales de esa misma Tierra que compartimos.

Y sin embargo, no dejamos de centrar la atención en lo que “no tengo” y sufrimos por ello. Cuando, si miramos bien a nuestro alrededor, podremos apreciar cuántas cosas tenemos incluso en demasía, en un exceso que nos ata al consumismo y a la insatisfacción constante.

Incluso nos comparamos con otras personas, pensando que tienen más ventajas, cualidades o beneficios que nosotros. Nunca podremos imaginar lo que en realidad hay tras cada cara, tras cada fachada social y las tragedias y dolores que campan en cada vida con la que nos cruzamos. Nos quedamos en la apariencia sin conocer la realidad interna.

Eso nos hace sufrir, pensar que somos menos o que tenemos menos capacidades o peor “suerte” en la vida. Es una gran equivocación.

Cada persona tenemos una vida propia, irrenunciable y completamente diferente al resto de vidas. Tenemos la responsabilidad de hacernos cargo de nosotros mismos, de nuestras decisiones y sus consecuencias, de nuestro progreso personal en cualquier aspecto de la vida y tenemos que asumir que hay una serie de factores dentro de los que nos podemos mover para sacar el mejor partido. En resumen, somos los responsables de nuestro equilibrio personal.

Disponemos de muchas posibilidades tanto personales como sociales y tecnológicas a las que sacar partido, centrando nuestra atención en los objetivos que para nosotros sean significativos, en lugar de mirar lo que hacen o dejan de hacer los demás.

Empecemos a celebrar y aprovechar lo que tenemos a nuestra disposición para asentar una vida disfrutada y agradecida por todo lo que nos proporciona, en lugar de llorar por lo que seguramente no nos hace falta.

2 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Jose Fernández
    Oct 01, 2015 @ 08:41:21

    Muy bien dicho Ana. No deberíamos olvidar todo eso que dices, cosa que es tan fácil de hacer para caer en lo que nos falta

    Responder

  2. anasanantonio
    Oct 01, 2015 @ 09:11:23

    Si, Jose, nos olvidamos de todos los privilegios y ventajas que la vida nos ha regalado y sufrimos por lo que no tenemos. Y si lo tuvieramos todo ¿para qué nos levantaríamos cada día? Sin objetivos no valdría la pena. No precisamente materiales, sino personales y de evolución para lograr ser mejores personas y vivir con alegría cada día.

    Responder

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