Da lo mismo si no me apruebas, ya me encargo yo

Patito

Una de las formas de manipulación social a las que estamos constantemente sometidos es aquella que nos inculca que hemos de ser aprobados por los demás, y si no sucede eso, somos unos seres marginales y de poco valor. Lo percibimos en la publicidad, la presion social, los estereotipos y las definiciones que se ponen de moda.

ES MENTIRA

Ese es uno de los grandes socavones en los que la autoestima se destroza.

Es importante que nos demos cuenta de que ni vamos a gustar a todo el mundo ni es necesario que los demás nos aprueben. Ni en nuestras decisiones, elecciones, modos de ser o actuar ni en cómo somos. Y viceversa.

Si nos comportamos esperando que los demás nos den su visto bueno en lo que somos y lo que hacemos, estamos eliminando la variedad humana. Ni a todos nos gusta lo mismo, ni nos guiamos por las mismas normas ni tenemos las mismas necesidades o circunstancias.

En muchas familias se tiene muy presente “el qué dirán” sin caer en la cuenta que van a decir, hagas lo que hagas. Dirán que te pasas o no llegas, que haces mucho o poco, que fanfarroneas o que deberías presumir… Como hay tantas opiniones, siempre hay motivos para enjuiciar los actos ajenos.

Y generalmente enjuicia y critica a los demás quien no se ocupa de solucionar sus propios asuntos y trata de ajustar el mundo a su estrechez de miras, sin comprender que los otros hacen lo que mejor saben, pueden o necesitan.

Nos van a venir críticas, sin duda, pero lo importante ante ellas es aprender lo que nos pueden aportar; si es una crítica constructiva, equivalente a una sugerencia de mejora, podemos aprovecharla para progresar  y, por otra parte, conviene oír sin enredarse en ellas, las críticas malintencionadas que solamente pretenden herir y rebajar al criticado. Es el método que suelen usar quienes, sabiéndose o creyéndose inferiores, tratan de poner a los demás a su altura, en lugar de ocuparse de su propia mejora o crecimiento. Que es lo que realmente les compete.

Ante ello conviene aumentar la confianza en sí mismo; esto se logra actuando como se necesita o desea, viendo los resultados, rectificando las desviaciones y dándose cuenta de que tenemos capacidades, en activo o por descubrir, para resolver nuestras necesidades. El fruto de la acción es la confianza.

Nos podemos aprobar cuando sabemos y aceptamos que somos seres valiosos y merecedores de respeto por el simple hecho de existir y formar parte de la Vida.

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