La inteligencia emocional, llave del bienestar

Inteligencia emocional

Habitualmente nos encontramos con estas palabras “Inteligencia emocional” y me gustaría que nos paremos a analizar su mensaje:

– Inteligencia = capacidad de razonar, analizar y decidir

– Emoción = fuerza que me prepara para la acción

Planteado así, la inteligencia emocional es una habilidad que conviene aprender, pues nos adiestra en usar la razón para canalizar la fuerza de las emociones.

¿Cuántas veces nos dejamos llevar por la intensidad de una emoción, sea la que sea (ira, miedo, alegría…) y no nos paramos a considerar si con esa forma de actuar nos hacemos daño o invadimos a los demás? ¿Cuántos enfados incontrolados han acabado en dolor, porque hemos dicho más de lo que realmente sentíamos o la situación merecía? ¿Cuántas veces hemos tenido miedos inventados, que nos han impedido vivir?

Tener emociones implica tener fuerza para actuar ante la realidad; usar la razón nos facilita pararnos a pensar cuál es el mejor curso de acción para lograr el objetivo que estimamos conveniente o deseamos alcanzar.

Es una habilidad, aprendible y enseñable, que aparte de ayudarnos a regular nuestras acciones, nos facilita unas mejores relaciones con los demás, pues nos enseña a detectar y reaccionar adecuadamente ante las emociones ajenas.

El conocimiento más íntimo del funcionamiento cerebral, facilitado por las técnicas de neuroimagen, nos ha revelado que el sistema límbico, lugar del celebro en donde se procesas las emociones, y la corteza prefrontal, zona cerebral en donde se procesa el pensamiento, están conectados por una gran cantidad de sinapsis o enlaces entre neuronas que permiten y facilitan este trabajo conjunto entre razón y emoción.

Nuestra evaluación mental de lo que sucede provoca el surgimiento de una emoción, la cual, a su vez, puede ser modulada por el pensamiento para encauzar esa fuerza de forma que se emita una acción ajustada a la necesidad que nos presenta la realidad.

Por tanto, cuando nuestros actos son proporcionados a las fuerzas externas, bien sean situaciones o relaciones, nuestro bienestar se incrementará, pues nos vamos a alterar menos y vamos a mantener nuestras fuerzas disponibles.

2 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Jose Fernández
    Abr 27, 2015 @ 10:11:36

    Muy interesante Ana!! La inteligencia Emocional es una gran cualidad a desarrollar, sí.

    Responder

  2. anasanantonio
    Abr 27, 2015 @ 10:50:23

    Sin duda, José. Lo bueno de esto es que podemos aprender a entender la fuerza de las emociones, su valor como impulsores de nuestra conducta y conectarlas con el pensamiento para lograr una forma de actuar más conveniente y controlada, lo cual nos evita ansiedades, meteduras de pata, ciertas equivocaciones… todo favorable para el bienes nuestro y, por tanto, de nuestro entorno.

    Genial saber de ti y que te parece interesante el planteamiento, Deseo desarrollarlo con mayor profundidad. Gracias por tu amistad. Ana

    Responder

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