Lo difícil que resulta decidir

Indecision

“La libertad significa responsabilidad; por eso la mayoría de las personas le tiene tanto miedo” George Bernard Shaw

Tomar decisiones, en muchas ocasiones, nos resulta muy dificultoso. Creemos hacerlo usando la lógica, el pensamiento racional, pero no somos conscientes de que hay un motor interno y muchas veces instintivo, fuerza a la que llamamos emociones.

Cada vez más estudios nos desvelan que la mayoría de las decisiones que tomamos están motivadas e influenciadas por las emociones. Estas nos impulsan a la acción ante los sucesos del entorno, pero han de ser guiadas por la razón, que es la parte de nuestra mente que puede analizar la realidad de forma objetiva, a fin de actuar de un modo ajustado, concreto, flexible y consciente de los límites.

Otro factor que nos complica la toma de decisiones es el miedo a lo desconocido, a lo que resultará del camino iniciado. ¿Qué pasará si esto que ahora decido sale mal? ¿Serán las cosas como deseo o serán de otro modo? ¿Qué me espera en el futuro?

Pues no podemos saberlo por adelantado; no hay manera de conocer lo que sucederá en cualquier momento del futuro. Eso nos da miedo, nos bloquea y nos hace sufrir por anticipado, llegando en muchas ocasiones a impedir que optemos por algunas de las opciones disponibles. Pero no somos conscientes de que al decidir no decidir, hemos decidido. Hemos dejado que otros, el azar o las circunstancias se hagan cargo de nuestras elecciones y ahí no tenemos capacidad de intervención.

Para decidir hemos de observar, sopesar, contar con nuestras fuerzas y apoyos en caso necesario, saber anticipar de forma realista las consecuencias que la decisión puede tener en nosotros y en los demás y, llegados a este punto, tomar el camino que nos parece más conveniente y dejar de contemplar los descartados, pues ahora hemos de centrar todo el esfuerzo en la opción entendida como más adecuada y ajustada a nuestras necesidades y objetivos.

Estoy de acuerdo con la frase que encabeza estas reflexiones. Tomar decisiones implica hacernos cargo de sus consecuencias, esto es, hacernos responsables de nuestra decisión y sus implicaciones. Si salen bien, nos alegraremos y si no se ajustan a nuestras expectativas, tendremos que dar la cara, responder de todo lo posible y volver a decidir un nuevo camino de acción.

Si no tomamos decisiones, si no comprobamos con la realidad  si nuestro análisis es preciso o no, difícilmente llegaremos a sentirnos capaces y a tener confianza en nuestras habilidades y decisiones. Como decíamos en la anterior entrada, uno de los componentes fundamentales de nuestra autoestima es la sensación de “ser capaz” y solamente la alcanzaremos a base de decidir, obtener o no resultados, ajustar la siguiente decisión y asumir que el error forma parte del proceso de aprendizaje.

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