Las etiquetas que nos aplicamos

etiquetas

Cuando nacemos, dependemos de otras personas para salir adelante, para poder vivir y crecer, aprender y saber quiénes somos.

En ocasiones nos crían y educan personas que tampoco tienen muy claro su propio valor, con lo que no pueden reconocer el nuestro. Personas a quienes sus propios educadores aplicaron “etiquetas” con las que les adjudicaban unos rasgos que no eran reales. Por ejemplo, al cometer una torpeza le designaban con la definición “eres torpe”; y no es lo mismo lo que somos que lo que hacemos.

Esas diversas etiquetas, positivas o negativas, cuando las creemos y nos definimos según ellas nos llevan a decir que:

– “Soy tonta”
– “Soy un inútil”
– “Soy el mejor”
– “He de ser perfecta”
– “Soy la oveja negra de la familia”
– “Nunca voy a conseguir nada de lo que me propongo”
– “Si fallo en una cosa es que no valgo para nada”
– “Todos deben aceptar que soy mejor que ellos”…

Y podríamos seguir con una lista interminable.

Cuando ya somos personas crecidas, hemos de parar a comprobar si esa etiqueta, que quizá surgió de unos actos concretos, se puede aplicar a todo mi ser. Es cierto que cometo fallos, pero es igual de cierto que lo hago bien la mayoría de las veces que hago algo.

• Es verdad que a veces hago tonterías, pero eso no me convierte en tonta.

• ¿Mejor que el resto de seres humanos? ¿Será que soy un ser humano y que necesito lo mismo que todos los demás?

• Si no fallo, es que no estoy aprendiendo a hacer cosas nuevas. Quien no actúa ni se equivoca ni aprende.

• No voy a conseguirlo todo, pero seguro que si me empeño en cosas con esfuerzo y tesón, alcanzaré muchos objetivos y lograré llegar a cumplir mis metas.

Dejemos de ponernos etiquetas, reconozcamos nuestras capacidades, nuestros límites y nuestras posibilidades de crecimiento y así podremos llegar a ser quien realmente somos, tanto en acto como en potencia. Ese es nuestro encargo de la Vida, que nos desarrollemos en todo lo que somos y podemos ser, sin ponernos ni etiquetas ni impedimentos para lograrlo.

Adelante, tenemos mucho que hacer todavía.

2 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Jesus.
    May 21, 2014 @ 06:10:38

    Te ponen la etiqueta como a lao calzoncillos y no te la quitas ni a tiras .arduo esfuerzo para borrarlas.

    Responder

  2. anasanantonio
    May 21, 2014 @ 08:22:54

    Cierto Jesús, es muy difícil quitárselas. pero para poder hacerlo, lo primero, es necesario dejar de creerlas y empezar a mirar las experiencias que las contradicen. Eso nos aporta madurez y autoestima. El esfuerzo tiene una buena recompensa. Como siempre, con cariño, Ana

    Responder

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