¡POBRE MANIPULADOR!

pobrecito

Uno de los modos de conseguir nuestra compasión es ponerse en el papel de víctima, aunque utiliza dificultades inexistentes para manipularnos. Sus quejas se basan en:

Un entorno difícil

• Aquí me tienes, nadie me ayuda a resolver los problemas

• Tengo que hacerlo todo yo

• No puedo confiar en nadie

• ¡Menuda ayuda tengo con estos!

• No tengo suerte con los vecinos

• La gente es egoísta y no se preocupa de los demás

• Yo he hecho todo lo que he podido

• No se puede contar con nadie

• Ya te darás cuenta de que en la vida estás solo…

Desbordamiento total

Todos nos encontramos en muchas ocasiones sobrepasados, pero el manipulador lo utiliza con habilidad para no estar disponible o explicar su cansancio y no hacerse cargo de otras obligaciones. Incluso puede transformar su suerte en lamentaciones. Su deseo es engañarnos y conseguir una ayuda injustificada o innecesaria en realidad.

Salud “delicada”

Un manipulador enfermo está “al borde de la muerte”. Exagera sistemáticamente sus enfermedades, padecimientos y síntomas. Para él, la enfermedad es algo muy serio… salvo cuando afecta a otros. Entonces, le resta importancia, no tiene punto de comparación con lo suyo.

Cambia de opinión y comportamiento según le conviene

¿Conoce a algún manipulador que no niegue alguna vez algo que ha dicho o hecho? Lo niega con tanta rotundidad, con tanta convicción, que no podemos menos de preguntarnos si lo habremos entendido mal o si no hemos prestado la atención suficiente.

Si presentamos pruebas de nuestra razón, insiste obstinadamente en defender su postura y se vuelve agresivo. No soporta que se le cuestione en lo más mínimo. Siempre tiene razón.

También es muy habitual que diga lo que prevé hacer, pero como no se compromete a ello, no se siente obligado a realizarlo. Y así, tampoco tiene que disculparse de no hacerlo, lo más que puede suceder es que dé algún pretexto (está muy agobiado, no tiene tiempo, tiene que hacer un favor a otro, es víctima de alguien o de las circunstancias….) Y, si es necesario, miente como un bellaco. Y dice “Tenemos que confiar los unos en los otros”.

“YO……”

Quien de verdad les interesa en el mundo son ellos mismos. No soportan que otro sea el foco de interés de la reunión, de la familia, de la pareja…. Con excepción del manipulador tímido o pasivo, monopoliza la conversación, pretende ser indispensable, tiene necesidad de ser reconocido como una persona llena de cualidades. Espera ser reconocido en todo momento y lugar, como si todo el mundo estuviera siempre pendiente de su existencia. Llama por teléfono y dice “¡Soy yo!” aunque no hayamos hablado con el hace años.

Son sordos selectivos

El manipulador no toma en consideración las demandas de los demás, aun cuando afirme estar atento a ellas. Pero la gente le hace muchos favores a ellos. Es el primero en decir en que podemos pedirles lo que necesitemos, pero es el último en actuar para satisfacerla.

Estas pistas nos pueden ayudar a ir desenmascarando a quienes tratan de que hagamos lo que ellos quieren, sin tomar en consideración nuestras opiniones, deseos o necesidades.

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