Ser quien soy

confucio1

Un sabio maestro, llamado Lin, estaba acostado en su lecho de muerte rodeado por sus discípulos. Lloraba desconsoladamente y nadie lograba confortarlo.
Uno de estos alumnos le preguntó:

﹣ Maestro ¿por qué está usted llorando? Usted es casi tan inteligente como el patriarca Abraham y tan bondadoso como el mismísimo Buda…

Al escuchar esto, el anciano Lin respondió:

﹣ Cuando parta de este mundo y comparezca ante el Tribunal Celestial nadie me preguntará por qué no fui inteligente como Abraham o bondadoso como Buda. Por el contrario, las preguntas que me harán serán:

o Lin ¿por qué no fuiste como Lin?

o ¿Por qué no ejerciste tu potencial?

o ¿Por qué no seguiste la trayectoria que era tuya y personal?

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