La importancia de la autoestima

La autoestima es, en el fondo, la calidad de la relación que mantenemos con nosotros mismos.

Cuando somos niños nos vamos formando una imagen de quienes somos basada en las definiciones en hacer de nosotros las personas con las que vivimos y que nos crían y educan: nuestros padres, tutores, abuelos, tíos, hermanos, profesores, amigos, etc.

Parece que hacen un dibujo de lo que somos y tratamos de ajustarnos a ese diseño. Por eso tan importante evitar calificar a los niños pequeños de manera despectiva o globalizadora. No es lo mismo decirle a alguien: “eres muy idiota” que decirle: “eso que has hecho es una tontería”. La primera manifestación es una etiqueta global que hace que la persona crea que es completamente inepta y la segunda manifestación distingue entre lo que es y lo que hace.
Porque es muy importante diferenciar lo que somos de lo que hacemos; podemos ser buenos como rasgo general y cometer una acción mala; podemos ser listos y tener un fallo; podemos ser generosos y en un momento determinado actuar con egoísmo. Hay que diferenciar muy bien entre el rasgo y el acto.

A lo largo de la vida esa creencia de lo que somos va a intervenir en lo que hacemos, en los resultados que alcanzamos de manera constante y profunda. Si creo que soy torpe, antes de aprender algo nuevo me voy a decir que soy incapaz de aprender porque soy torpe y así obstaculizo mi disposición para aprender, provocó ansiedad y facilito cometer equivocaciones. Voy a actuar de manera muy distinta si me digo que soy capaz, que voy a conseguirlo, que si me equivoco aprenderé del error, que si los otros lo han conseguido también puedo…

Saber que soy capaz y saber que mi valor como persona depende de ser quien soy y de nada más, que no tiene que ver con los juicios ajenos, me permite vivir con equilibrio interno, confiar en mis capacidades, disfrutar de mis logros, analizar mis errores para aprender de ellos y relacionarme con los demás desde mi propio respeto.

No puede haber autoestima sin respeto por lo que soy y lo que hago. No puede haber buenas relaciones si no enseño a los demás a respetarme.

De alguna manera, lo que nos decimos se convierte en una guía, una sugestión, una auto-hipnosis que nos encauza por el camino del bienestar si es positiva y nos aumenta la fuerza, o una autohipnosis negativa que nos debilita y nos hace creer que nuestro valor depende de lo que los demás juzguen de nosotros. Nada más lejos de la realidad.

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