Mito a mito, 4

Mito 4: la hipnosis provoca un “estado” similar al del sueño, en el que la persona muestra unas características especiales. Si no se alcanzan tales características, la persona no está hipnotizada. Sólo se puede estar en esa situación especial, si se ha recibido un método de inducción hipnótica.

Este mito se basa en la simple apariencia externa de la persona que se encuentra ejercitando la hipnosis mediante relajación. Para ello la persona se coloca en una postura corporal cómoda, cierra los ojos y deja de prestar atención a los estímulos externos. Es una apariencia de sueño, vista desde fuera, pero desde dentro de la persona lo que sucede es que se tiene la mente muy alerta, “despierta” y centrada en sus imágenes, sensaciones o proceso de bienestar. Es cierto que si la persona está cansada es muy fácil deslizarse desde la hipnosis al sueño, pero un sueño natural, que acaba con la hipnosis porque acaba con la concentración de la atención.

También hay hipnosis despierta y “activo-alerta”, que es justamente la apariencia física contraria. La persona tiene los ojos abiertos, interacciona con el exterior, anda, habla y se mueve sin que, aparentemente, esté en hipnosis. Mientras tanto, su mente se encuentra centrada en sus procesos hipnóticos, facilitando su beneficio y mejora personal.

Y todas las personas tenemos momentos de “hipnosis diaria” sin que recibamos inducciones. Por ejemplo, ese tiempo en que vamos conduciendo mientras pensamos en nuestros problemas y descubrimos, con sorpresa, que hemos llegado a destino sin ser conscientes del viaje y de que hemos conducido. Hemos entrado en un estado de focalización concentrada en nuestros pensamientos mientras hemos conducido de modo automático sin instrucciones hipnóticas ni internas ni externas.

Lo mismo sucede cuando nos centramos en algo: un libro, una película, una música, una puesta de sol, etc. cualquier situación que arrebate nuestra atención y que la haga selectiva a ciertos estímulos, aminorando la atención a otros, que es lo que buscamos con la hipnosis.

Esto indica que las personas tenemos capacidad para concentrar la atención y en eso, precisamente, se basa la hipnosis, en aprovechar una aptitud natural. Por lo tanto, no cabe esperar nada “especial” de la hipnosis, ni debe asumirse que los métodos hipnóticos tienen ciertos poderes “mágicos” para provocar reacciones espectaculares en las personas.

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