Los mitos que se aplican a la hipnosis

Lo que la hipnosis no es:

  • no es un método para desvelar secretos
  • no implica en absoluto la cesión del control
  • no implica ingenuidad
  • no debilita la mente
  • no hace milagros
  • no es un poder especial
  • no implica inconsciencia
  • la persona no se puede quedar atrapada en la hipnosis

Mitos habituales sobre la hipnosis    (Fuente: extraído de,  HIPNOSIS CLÍNICA: UNA VISIÓN COGNITIVO-COMPORTAMENTAL, Antonio Capafons, Universidad de Valencia – Papeles del Psicólogo, febrero, nº 69, 1998)

Mito 1: La hipnosis no pertenece al campo de la psicología científica. Quienes la practican suelen ser charlatanes, curanderos u hombres del espectáculo. Las personas que mejoran con ella, son crédulos, ignorantes y “dependientes”.

Realidad:  la hipnosis es objeto de estudio científico y experimental, cuenta con revistas especializadas de reconocido prestigio (como por ejemplo, The International Journal of Clinical and Experimental Hypnosis o Contemporary Hypnosis), y forma parte del curriculum de las universidades de los países más avanzados del mundo. Ello no evita que charlatanes y desconocedores de esta realidad, hablen y practiquen la hipnosis desde una óptica deleznable y más lucrativa que “sanadora”. Por ello, la única defensa del “consumidor”, es preguntar por la capacitación del “hipnotizador” y por la evidencia empírica de sus afirmaciones.

Mito 2: la hipnosis puede dejar a la persona “enganchada” en un trance, de forma que, al no poder “salir del estado hipnótico”, quedaría mermada en su volición o devendría en un demente.

Realidad: La evidencia clínica y los resultados experimentales indican que las personas no se quedan “enganchadas” en un estado alterado de conciencia, entre otras razones porque el concepto de trance o estado alterado o diferente de conciencia, ha sido abandonado hace ya tiempo, por su futilidad científica y evidencia experimental contraria (Hilgard, 1991; Kirsch, 1993; Sarbin & Coe, 1972; Spanos & Barber, 1976).

Mito 3: la hipnosis puede explicitar o agravar psicopatologías “latentes” de la persona. Incluso puede desarrollar alteraciones psíquicas en los individuos sanos. Los individuos con problemas psicopatológicos, puede empeorar con la hipnosis

Realidad: No existe ninguna evidencia clara y contundente de que la “hipnosis” pueda generar algún tipo de psicopatía o de alteración psicológica. Ciertamente, la hipnosis, como toda forma de intervención psicoterapéutica puede producir efectos no deseados (Bergin & Gardfield, 1994). Pero, tal y como dijimos más arriba, tales efectos no son superiores a los encontrados en otras formas de intervención, y en todo caso, son manifestados por un porcentaje muy bajo de personas, y no debidos a la hipnosis sino a la creencias erróneas sobre ella (Lynn, Martin & Frauman, 1996).

Mito 4: la hipnosis provoca un “estado” similar al del sueño, en el que la persona muestra unas características especiales. Si no se alcanzan tales características, la persona no está hipnotizada. Sólo se puede estar en esa situación especial, si se ha recibido un método de inducción hipnótica.

Realidad: A pesar de las opiniones, ya obsoletas, de Paulov (1923) sobre la cierta similitud entre el sueño ordinario y la hipnosis, sueño e hipnosis no tienen absolutamente nada que ver, ya que ni siquiera la hipnosis implica, tal como hemos indicado, un estado alterado de conciencia. Sólo, en algunas ocasiones, las personas que están siendo hipnotizadas a través de algún método hipnótico por relajación, pueden quedar dormidas. Este fenómeno es muy habitual entre personas insomnes, y común a otras técnicas de relajación. En definitiva, un método será hipnótico, según nuestra opinión, en la medida en que el sujeto que va a ser hipnotizado lo perciba como tal. La hipnosis se dará siempre que la persona a hipnotizar y el hipnotizador estén de acuerdo en que el método es “hipnótico” y los fenómenos que el sujeto experimente sean, asimismo, “hipnóticos” (Capafons & Amigó, 1993c). En definitiva la hipnosis se construiría entre, al menos, las dos personas implicadas en la relación hipnótica.

Por lo tanto, no cabe esperar nada “especial” de la hipnosis, ni debe asumirse que los métodos hipnóticos tienen ciertos poderes para determinar reacciones espectaculares en las personas.

Mito 5: La hipnosis elimina y anula el control voluntario de la persona. Ésta deviene en un autómata en manos del hipnotizador, por lo que puede cometer actos delictivos, antisociales, inmorales o que le llevan al ridículo social.

Realidad: Seguramente este es el mito que más ha perjudicado al uso y aplicación de la hipnosis en el campo de las psicoterapias. Tanto la literatura como el cine, así como ciertos abogados criminalistas, han presentados “ejemplos” del poder que alcanza el hipnotizador sobre la persona a la que ha hipnotizado. Tales ejemplos han “calado” en la opinión pública, reforzados por la visión de los programas de televisión en los que individuos “normales” muestran comportamientos ridículos o muy espectaculares, que luego son catalogados por los propios sujetos como involuntarios, incontrolables y fuera de su fuerza de voluntad.

Sin embargo, ambas situaciones son bien diferentes en la medida en que en los espectáculos sobre hipnosis, no se pide nada al sujeto que pueda ser antisocial, delictivo o inmoral. Más aun, no se le pide nada a los sujetos que antes ellos no sepan que “puede ocurrir”, y que esperen que, efectivamente, ocurra ¿Por qué, sino, una persona se prestaría a ser voluntario del espectáculo hipnótico? No parece tener mucho sentido el colaborar en un teatro, circo o plató, sin esperar que la hipnosis provoque ciertas reacciones en el voluntario, y, más aún, que la persona espere que tales reacciones sean divertidas y distraídas.

Mito 6: La hipnosis provoca reacciones inusuales, excepcionales y cuasi mágicas en las personas.

Realidad: Habitualmente se habla de tres tipos diferentes de reacciones “hipnóticas”: ideomotoras, ideosensoriales y cognitivas. Según nuestra opinión (Capafons & Amigó, 1993a, 1993c), sería más adecuado denominarlas reacciones motoras, sensorio-fisiológicas y cognitivo-perceptivas, para evitar la carga teórica que supone el prefijo “ideo”, ya que los mecanismos que generan tales respuestas no pueden reducirse sólo a la activación de una idea. Vaya por delante nuestro punto de vista, compartido con Sarbin (Sarbin & Andersen, 1963) acerca de todas ellas: la vida cotidiana está repleta de fenómenos similares a los provocados por la sugestión hipnótica, por lo que tienen poco de inusuales, fantásticos o excepcionales. Sin embargo, el mérito atribuible a la hipnosis radica, según nuestra opinión, en la activación y finalización voluntaria de tales fenómenos, a través del uso de los procedimientos “hipnosugestivos”.

Mito 7: La hipnosis es una terapia (hipnoterapia), sumamente útil, rápida y eficaz, que no exige ningún esfuerzo por parte del cliente para cambiar de comportamiento. Sólo las personas muy susceptibles, sin embargo, pueden beneficiarse de ella.

Realidad: La hipnosis, en modo alguno, es una terapia psicológica. Tal y como hemos indicado, la hipnosis es un adjunto a otras formas de psicoterapia (Kirsch, Montgomery & Sapirstein, 1995; Lazarus, 1973). Por lo tanto, se pueden practicar terapias psicoanalíticas, humanistas-existenciales y cognitivo-comportamentales, a las cuales se les añade la hipnosis como un complemento. En este caso, la hipnosis sí facilita el resultado terapéutico, y, como otras formas de usar la sugestión, aceleraría la terapia y disminuiría el esfuerzo necesario para ella (Capafons, 1993, 1994; Capafons & Amigó, 1995). Más aún, la hipnosis no sólo se aplica en la Psicología Terapéutica, sino que también se usa en odontología, cirugía, obstetricia, oncología, en el tratamiento del dolor crónico, en el deporte, etc. Tal y como Kirsch indica (Capafons, 1995), la capacitación de una persona para la aplicación de la “hipnosis” no le autoriza a ejercer tareas profesionales para las cuales no ha sido formado. Es decir, un odontólogo no puede ejercer funciones de psicoterapeuta, y, a la inversa, un psicólogo no puede usar la hipnosis para realizar tareas odontológicas. La hipnosis, por lo tanto, no es sino un conjunto de procedimientos que ayudan a alcanzar ciertos objetivos, de manera más rápida y confortable, siempre que se apliquen las técnicas o recursos adecuados para tal consecución.

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